México fue el primer país en desarrollo en presentar un compromiso de acciones contra el Cambio Climático. Se puso en marcha el programa “ProÁrbol”, un sistema de pago por servicios ambientales que compensaba económicamente a los dueños de bosques y selvas por preservarlos. Con ésta y otras medidas, se alcanzó una reducción significativa de 50% en la tasa de deforestación. Además, se plantaron más de dos mil millones de árboles, reforestando extensas áreas, y recuperando 2.2 millones de hectáreas de bosques, selvas y otros ecosistemas. Se duplicó la cobertura de tratamiento de aguas residuales, y se avanzó hacia una matriz energética más sostenible al elevar a 25% la proporción de energía proveniente de fuentes renovables, marcando un hito en la transición hacia un modelo energético más limpio y sustentable.
El país asumió un papel internacional protagónico al ser anfitrión de la Cumbre Mundial contra el cambio climático, la COP16, celebrada en 2010 en Cancún. Entre muchos otros logros, allí se alcanzaron acuerdos sin precedentes para la reducción de emisiones, así como compromisos de financiamiento y transferencia tecnológica para la protección y conservación de los bosques. Además, a iniciativa de México, se estableció el Fondo Verde para financiar proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático.